¿Esperar al segundo trimestre o consultar ya? Señales de alerta en las primeras semanas de curso.

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Empieza el curso y muchas familias de Madrid se hacen la misma pregunta: ¿espero a ver cómo va el primer trimestre o consulto ya? Cuando hay dificultades de aprendizaje, cada semana cuenta más de lo que parece.

Pensar «vamos viendo y, si va mal, en el segundo trimestre me pongo en contacto con un gabinete» es muy comprensible. Y es cierto que las primeras semanas son de adaptación. Pero hay señales que no conviene dejar pasar hasta las notas de diciembre.

En este artículo te explicamos qué es normal al empezar el curso, qué señales de alerta aparecen según la edad de tu hijo o hija y cuándo tiene sentido pedir una evaluación en un gabinete psicopedagógico en Madrid.

¿Qué es normal en las primeras semanas de curso?

Las primeras cuatro a seis semanas son un periodo de adaptación: nuevo profesorado, nuevos compañeros, más exigencia y rutinas que hay que recuperar tras el verano. Es esperable que tu hijo o hija:

  • Esté más cansado o irritable al volver del colegio.
  • Tarde unos días en retomar el ritmo de los deberes.
  • Cometa más despistes de lo habitual al principio.
  • Muestre algo de nerviosismo el domingo por la tarde o al cambiar de etapa.

Lo que no es habitual es que esas dificultades se mantengan o aumenten pasadas unas semanas, que aparezcan siempre en la misma tarea (leer, escribir, calcular, organizarse) o que el esfuerzo del niño y de la niña sea enorme y el resultado, mínimo. Ahí ya no hablamos de adaptación.

Señales de alerta de dificultades de aprendizaje según la edad

Las señales cambian con la etapa escolar. Estas son las que más vemos en consulta en las primeras semanas de curso.

1.º-2.º de Primaria (6 a 8 años)

  • No quiere ir al colegio, pasado el periodo de adaptación.
  • Le cuesta aprender las letras y asociarlas a sus sonidos, o reconocer rimas.
  • Confunde o invierte letras parecidas (b/d, p/q) de forma frecuente más allá de los 7-8 años.
  • Lee muy despacio, silabea de manera continua o evita leer en voz alta.
  • Su letra es muy irregular, agarra el lápiz con tensión o se cansa enseguida al escribir.
  • Le cuesta seguir instrucciones de varios pasos y mantener la atención en tareas cortas.

Estas señales pueden estar relacionadas con las dificultades en la lectura (anteriormente llamada dislexia), dificultades en la escritura (llamada antes disgrafía) o con problemas de atención (posible TDAH), y conviene valorarlas cuanto antes.

3.º a 6.º de Primaria (8 a 12 años)

  • Lee, pero no comprende y necesita repetir el texto varias veces.
  • Comete muchas faltas de ortografía que persisten aunque repase.
  • Le cuestan las tablas de multiplicar, el cálculo mental o los problemas, algo que puede apuntar a una discalculia.
  • Tarda horas en deberes que deberían llevar 30-45 minutos, o pierde material y olvida apuntar tareas.
  • Sus profesores dicen que «es listo o lista, pero no rinde como podría».

ESO (12 a 16 años)

  • Muestra mucha dificultad para organizar el estudio, hacer resúmenes o planificar los exámenes.
  • Aprobaba sin esfuerzo en Primaria y, al pasar a 1º de la ESO, el rendimiento se desploma.
  • Se desmotiva, evita las tareas o responde con un «me da igual».
  • Sus redacciones son muy lentas o muy pobres frente a lo que sabe de palabra.
  • Se bloquea en los exámenes o llega con mucha ansiedad.

En la adolescencia, muchas dificultades de aprendizaje pasan desapercibidas durante años porque el chico o la chica las compensaba con esfuerzo. El aumento de exigencia de la ESO las deja a la vista.

Señales emocionales y de conducta que no conviene esperar

A veces la primera pista no está en las notas, sino en cómo se siente tu hijo o hija. Presta atención si, desde que empezó el curso:

  • Dice que no quiere ir al colegio o aparecen dolores de tripa o de cabeza sin causa médica clara.
  • Se pone muy nervioso, llora o se enfada a la hora de hacer los deberes.
  • Habla mal de sí mismo: «Soy tonto», «yo no valgo para esto».
  • Evita leer, escribir o hacer cuentas, o se hace el payaso en clase para no destacar por sus dificultades.
  • Ha cambiado su carácter: está más apagado, irritable o aislado.

Cuando el esfuerzo no se traduce en resultados, la autoestima es lo primero que se resiente. Detectarlo pronto evita que a la dificultad de aprendizaje se sume un problema emocional.

¿Qué se pierde esperando al segundo trimestre?

Esperar tiene un coste que no siempre se ve. Un trimestre son unas doce semanas de clase, y durante ese tiempo pasan tres cosas:

  1. Se acumulan lagunas. Los contenidos se apoyan unos en otros. Si no se domina la lectura o el cálculo base, cada tema nuevo cuesta más.
  2. Se resiente la autoestima. El niño o la niña empieza a creer que es «vago» o «no vale para estudiar», una etiqueta que luego cuesta mucho quitar.
  3. Se retrasan los apoyos. Con un informe de evaluación, el colegio puede plantear adaptaciones y medidas de apoyo. Cuanto antes se tenga, antes se pueden aplicar.

Intervenir pronto suele dar mejores resultados que hacerlo cuando el desfase ya es grande. Evaluar ahora, en octubre, permite llegar a la primera evaluación con un plan claro y acompañar al niño durante todo el curso, no solo en los últimos meses.

¿Qué ocurre en una primera consulta en nuestro gabinete de Madrid?

Dar el paso suele generar dudas. Esto es lo que puedes esperar:

  1. Una entrevista con la familia. Hablamos de cómo va el curso, qué has observado en casa, qué dicen en el colegio y cómo es el historial escolar y evolutivo de tu hijo o hija.
  2. Una valoración adaptada a su edad. Se evalúan la lectura, la escritura, el cálculo, la atención y otras habilidades de aprendizaje, en un ambiente tranquilo y sin que el niño sienta que le están examinando.
  3. Una devolución clara. Te explicamos qué hemos encontrado, si hay o no una dificultad de aprendizaje y qué se puede hacer, con orientaciones concretas para casa y para el colegio.
  4. Un plan de intervención, si hace falta. Y, cuando procede, un informe que puedes compartir con el centro educativo.

Consultar no significa que haya un problema grave. A veces la evaluación confirma que todo va bien y se queda en una orientación para reforzar el estudio. Y si hay dificultad, lo importante es haberla detectado a tiempo.

Preguntas frecuentes sobre dificultades de aprendizaje

¿Cuándo debo consultar si mi hijo/a tiene dificultades en el colegio?

Cuando las dificultades se mantienen pasadas cuatro a seis semanas de curso, se repiten en la misma área (leer, escribir, calcular, atender) o afectan a su ánimo y autoestima. No hace falta esperar a las notas.

¿A qué edad se puede detectar la dislexia?

Se pueden observar señales de riesgo desde Educación Infantil, pero el diagnóstico suele hacerse cuando ya ha comenzado el aprendizaje de la lectura, en torno a los 7 años. Antes de esa edad se puede intervenir de forma preventiva.

¿Mi hijo/a es vago/a o tiene una dificultad de aprendizaje?

Un niño con una dificultad de aprendizaje suele esforzarse mucho y avanzar poco. Si tu hijo trabaja, pero los resultados no se corresponden con su esfuerzo ni con su capacidad, conviene descartar una dificultad antes de pensar en falta de motivación.

¿Necesito que me derive el colegio para pedir una evaluación?

No. Puedes consultar directamente con un gabinete psicopedagógico. El informe resultante puede entregarse después al centro para valorar adaptaciones y apoyos.

¿Puede ser TDAH y no una dificultad de aprendizaje?

Son cosas distintas, aunque pueden darse a la vez. Por eso es importante una evaluación completa que distinga qué está pasando en cada caso.

¿Cuánto dura una evaluación?

Depende de la edad y de lo que haya que valorar. Suele requerir varias sesiones. En la primera consulta te explicamos el proceso y los plazos.

¿Dudas sobre cómo va tu hijo/a en el cole? Consulta ahora, no en el segundo trimestre.

Si has reconocido alguna de estas señales, no hace falta esperar a diciembre. Una primera consulta en nuestro gabinete en Madrid te permite salir de dudas, entender qué le pasa a tu hijo o hija y empezar el curso con un plan.

Trabajamos con niños, niñas y adolescentes con dificultades de aprendizaje como dislexia, TDAH, disgrafía y discalculia, y también con las familias, que son una parte fundamental del proceso.

Pide tu primera consulta, haciendo click aquí, sin compromiso

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